RSF és una organització finançada pel govern Bush

Enviem un xicotet dossier sobre Reporters Sense Fronteres.

RSF és una organització finançada pel govern Bush i empreses
multinacionals, expulsada de la ONU i que es va enfrontar amb la família
de José Couso al exculpar els soldats nord-americans.

Altres informacions l’acusen d’estar vinculada a la CIA i el colpisme a l’Amèrica Llatina.

L’organització, benvolguda per Aznar i Bush, encara aconsegueix enganyar aalguns periodistes progressistes. Per això us enviem aquest mini-dossier per tal de que no caigueu en el parany.

[@more@]La ONU inicia el proceso de expulsión de "Reporteros sin Fronteras" como
entidad consultiva por "actos incompatibles con los principios y objetivos
de la Carta de las Naciones Unidas"

Pascual Serrano

El 20 de mayo, el Comité de Naciones Unidas encargado de las
Organizaciones No Gubernamentales recomendó la suspensión, por un año, del
estatuto consultivo de la ONG "Reporteros sin Fronteras", con sede en
París. La propuesta pasará al Consejo Económico y Social (ECOSOC) -una
estructura dependiente de la Asamblea General de la ONU-, que debería
pronunciarse en el próximo julio.

Como se recordará, esta organización que participa activamente en la
campaña anticubana en materia de derechos humanos que promueve Estados
Unidos, fue la ejecutora recientemente de sendas agresiones contra la
Oficina de Turismo y la Embajada de Cuba en Francia.

La votación es el resultado de una denuncia de la delegación cubana,
acusando a Reporteros sin Fronteras de haber perturbado la sesión de
apertura de la 59 Comisión de Derechos Humanos, el pasado 17 de marzo en
Ginebra. El representante cubano estimó que los militantes de la ONG
tuvieron "un comportamiento insultante en relación con un Estado miembro"
y "llevaron a efecto algunos actos incompatibles con los principios y los
objetivos de la Carta de Naciones Unidas".

El 17 de marzo de 2003, seis miembros de Reporteros sin Fronteras lanzaron
panfletos en la Sala de Conferencias mientras el nuevo presidente de la
Comisión de Derechos Humanos, el libio Najat Al-Hajjaji pronunciaba el
discurso inaugural.

La sanción tuvo la oposición de los países occidentales miembros del
Comité, así como de algunos de sus principales aliados en América Latina.

La votación se materializó mediante un proceso en dos mociones. Una,
rechazada, solicitando la no acción, otra segunda, aprobada, en la que se
decide la sanción.

Ambas votaciones tuvieron el mismo patrón de votación. Apoyaron no actuar
sobre Reporteros sin Fronteras Francia, Alemania, Rumania, Estados Unidos,
Chile y Perú, mientras que pidieron la sanción Cuba, China, Cote D’ivoire,
Sudán, Irán, Paquistán, Zimbabwe, Rusia y Turquía.

El representante de Francia justificó su posición en contra de la sanción
estimando "indispensable que, por razones de derechos, principios y
procedimientos, el Comité pueda oír a los responsables de Reporteros sin
Fronteras, antes de pronunciarse sobre una suspensión".

Las delegaciones que apoyaron las propuestas cubanas señalaron que se
habían concedido todas las garantías. Algunos de estos países repitieron
incluso sus intervenciones a través de declaraciones generales. Comentaron
además que la propia organización había reconocido a través de sus
comunicados de prensa, incluso disponibles en su página web, su
premeditación e intencionalidad en los desórdenes de los que se les acusa.

No se trata del único incidente protagonizado por Reporteros sin
Fronteras, una organización a la que Cuba ha acusado en numerosas
ocasiones de estar financiada por EEUU con el único objeto de influir en
la política cubana. El pasado 24 de abril está asociación lideró las
agresiones al personal diplomático y ciudadanos cubanos que realizaban
gestiones en la embajada cubana en París.

Una de las evidencias del carácter marcadamente parcial de la defensa de
la libertad de expresión de Reporteros sin Fronteras, es que el día
después de la muerte de dos periodistas alojados en el hotel Palestina en
Bagdad por el disparo de un tanque norteamericano, la página digital de
esta ONG destinaba tres de sus cuatro notas de denuncia a Cuba y ninguna a
estos asesinatos.

La familia de José Couso pide a Reporteros Sin Fronteras que se retire de
la querella

josecouso.info

Ante la publicación el 15 de enero de 2004 de un informe en el que
Reporteros Sin Fronteras exculpa a los militares autores confesos del
asesinato de José Couso, la familia de José ha decidido hacer pública la
siguiente nota de prensa y el contenido de una carta enviada a Reporteros
Sin Fronteras

La familia Couso Permuy: Maribel Permuy Lopez, Barbara Couso Permuy, David
Couso Permuy, Javier Couso Permuy, Sabela Couso Permuy y Quico Permuy
Lopez ( madre, hermanos y tío de José Couso Permuy), ha enviado hoy una
carta a Reporteros Sin Fronteras solicitando su retirada en la personación
como acusación popular en la querella presentada en la Audiencia Nacional
por la familia contra los tres soldados norteamericanos implicados en el
disparo del proyectil al Hotel Palestina.

Esta decisión se toma después del análisis del informe presentado por RSF
ayer en el que se exculpa de responsabilidad a todos ellos, trasladando la
responsabilidad a personas no identificadas. Para la familia no es
coherente que estén personadas en las diligencias abiertas tras la
interposición de la querella, dado que sus teorías son adecuadas para
ejercer la defensa de los acusados pero no para continuar en la acusación
popular.

Señalan también las irregularidades y falta de rigor en la elaboración de
un informe que no cuenta con el testimonio de ninguno de los periodistas
presentes en el Hotel (únicamente con tres periodistas empotrados en las
fuerzas estadounidenses) y que incurre en datos erróneos y
contradicciones. Asimismo ponen de manifiesto la falta de sensibilidad de
RPS elaborando un informe en el que se agradece la colaboración a dos de
los militares acusados de crimen de guerra en la querella.

La carta se envía hoy a la presidencia de RPS en España con la intención
de que se retiren como acusación popular en el proceso abierto en la
Audiencia Nacional.

Carta a Reporteros Sin Fronteras (Sección española)

La familia Couso Permuy: Maribel Permuy Lopez; Barbara Couso Permuy, David
Couso Permuy, Javier Couso Permuy, Sabela Couso Permuy y Quico Permuy
Lopez (madre, hermanos y tío de José Couso Permuy), ante el informe
publicado por Reporteros sin Fronteras "Dos asesinatos por una mentira",
queremos manifestar lo siguiente:

Las conclusiones de este informe exculpan a los autores materiales y
reconocidos del disparo al Hotel Palestina en base a la dudosa
imparcialidad de los empotrados, y al propio testimonio de los autores y
responsables del disparo, trasladando esa responsabilidad a personas no
identificadas.

La realización del informe ha sido firmada por un periodista, Jean Paul
Mari, con conocidas relaciones con el coronel Philiph de Camp, militar que
reconoció su implicación en el ataque y muertes de los periodistas del
Hotel Palestina, y que, además, su informe se apoya en los testimonios de
tres periodistas empotrados en las fuerzas norteamericanas, todos ellos
estadounidenses, habiendo formado parte alguno de ellos -Chris Tomlinson-
de los servicios de inteligencia del ejército de los Estados Unidos
durante más de siete años. Ninguno de los periodistas españoles que se
encontraban en el Hotel ha sido consultado para la elaboración de este
documento.

El informe contiene numerosos errores, contradicciones e irregularidades
en lo referente a importantes datos como son la situación de las
habitaciones del hotel, el lugar de impacto del disparo, la ubicación de
los testigos etc.

Nos parece, además, de una absoluta falta de delicadeza la biografía tan
"humana" que se hace de los asesinos de José Couso Permuy y Taras
Protsyuk, culminando el agravio con el agradecimiento a éstos militares
norteamericanos por la colaboración en el informe.

Reporteros Sin Fronteras -Sección Española- solicitó adherirse a la
querella presentada por la familia el día 27 de Mayo de 2003 contra los
responsables de la muerte de José Couso. Ante la publicación de este
informe que, según su versión, les excluye de responsabilidad en el
asesinato de los periodistas del hotel Palestina, es absolutamente
incoherente y contradictorio la continuidad de su organización en el
ejercicio de la acción popular en las diligencias abiertas en la Audiencia
Nacional.

Por este motivo le expresamos el deseo de la familia de que retiren su
solicitud de personación en las diligencias abiertas en la Audiencia
Nacional para ejercer la acción popular.

Robert Ménard agente de la CIA según un periodista canadiense

Un periodista canadiense -Jean Guy Allard-, ha llevado una minuciosa
investigación acerca de las actividades de una asociación y ONG llamada
Reporteros Sin Fronteras con sede en París, que dice defender la libertatd
de la prensa en el mundo. Según el periodista canadiense que ha escrito un
libro al respecto, su presidente, Robert Ménard es un agente que trabaja
para la CIA.

Jean Guy Allard*

En un foro Internet del semanario francés Le Nouvel Observateur, el
Secretario General de Reporteros Sin Fronteras, Robert Ménard, confiesa
disponer de tres millones y medio de euros, es decir más de 4 millones de
dólares, para realizar sus campañas.

¡Tres millones y medio de euros, es decir más de 4 millones de dólares!
Tal es el presupuesto anual de Reporteros Sin Fronteras, según lo que
acaba de confesar su Secretario General en el foro Internet que le ha
consagrado el semanario francés Le Nouvel Observateur.
Robert Ménard el presidente de la asociación y ONG Reporteros Sin Fronteras.
Foto Park Y.S.

En este mismo intercambio con internautas, Robert Ménard confesó que
conoce personalmente al agente de la CIA Frank Calzón pero,
extrañadamente, niega sus lazos con Nancy Pérez Crespo, la gerente mafiosa
de fondos de la USAID que afirmó en la prensa de Miami orientar sus
campañas en contra del turismo en Cuba.

¿Cuánto cuesta a RSF su red de oficinas en el mundo?, preguntó uno de los
numerosos participantes en el foro realizado por el sitio
www.nouvelobs.com. «El presupuesto anual de RSF es del orden de 3,5
millones de euros», contestó textualmente Robert Ménard presidente de
Reporteros Sin Frontera. Y añade extrañadamente: «Nuestra red de secciones
y de corresponsales debe representar menos del 10% de esa cantidad».

Más tarde, contestando una pregunta sobre el porcentaje de las respectivas
contribuciones de miembros, de los gobiernos «europeos o norteamericano» o
de las empresas privadas, Ménard hace esa asombrosa respuesta,
matemáticamente incomprensible. Analice.

«Más de 80% de nuestro presupuesto proviene de la venta de nuestros
álbumes de fotos y de las subastas que organizamos regularmente. En cuanto
al financiamiento público, representa menos del 5% de nuestros ingresos. Y
nada de parte del gobierno norteamericano».

De manera evidente, la respuesta carece sospechosamente de toda lógica.
¿Dos millones ocho cientos miles de dólares procedente de ventas de
álbumes de fotos y de subastas? Los ingresos de las subastas de RSF en el
propio sitio web de la organización son insignificantes: unas decenas de
miles de euros. ¿Así que la venta de álbumes de fotos alcanzaría millones
de euros? En tal caso, Robert Ménard puede reclamar su inscripción en el
libro Guinness de los Récords.

Sin embargo, esa enorme afirmación sí confirma que RSF goza de apoyos
millonarios de parte de las cajas ocultas tanto de los dueños de la prensa
comercial francesa, del mundo global de la publicidad y de los gobiernos
europeos y de los Estados Unidos.

En este sentido a otra pregunta – ¿Ha realizado usted en Francia campañas
contra el turismo en Cuba concebidas en Miami? ¿Quién paga la cuenta? -es
sumamente interesante.

«Las campañas de información que realizamos para los turistas que van a
Cuba son concebidas por nuestra agencia, Saatchi & Saatchi. Y son
financiadas por nuestros propios medios», contesta el gurú parisino.

Sin precisar que Saatchi & Saatchi es subsidiaria de Publicis, la primera
agencia publicitaria de Francia, la tercera en el mundo, que realiza
campañas para la US Army, Bacardí y hasta el Mossad israelí (servicios de
espionaje hebreos).

Publicis es también dueña de una subsidiaria miamense, Bromley, cuya
dirigente, Aida Levitan acompaña personalmente a Ménard en París, en sus
mítines anti-cubanos. Bromley es el número uno del mercado hispánico
norteamericano, con ingresos estimados a $270 millones.

«¿Conoce usted personalmente a Frank Calzón?»

Sorprendente también su respuesta a la pregunta: «¿Conoce usted
personalmente a Frank Calzón?»
«Absolutamente, contesta. Y hace un trabajo fantástico para defender a los
demócratas cubanos actualmente detenidos…».

Ménard siempre ha negado sus lazos con la CIA

Su respuesta histérica al investigador universitario Salim Lamrani sobre
sus lazos con el operativo CIA Frank Calzón son bien conocidas. Es que
Calzón es tan identificado a la CIA como Leonardo da Vinci a la Mona Lisa.

El problema de Ménard es que, el 18 de marzo último, cometió la
imprudencia de exhibirse en Bruselas con Calzón, ante varios diputados de
la Unión Europea. Ya no puede negar que baila con el diablo.

Cuando un internauta le pregunta cuáles son sus lazos con «la
administración y la oligarquía» de los Estados Unidos, Ménard, como buen
agente, niega todo. Pero todo. Y de un solo golpe.

«Ninguno, dice. Publicamos informes sobre los Estados Unidos como sobre
cualquier otro país del mundo».

De manera evidente, Ménard considera que los lectores del Nouvel
Observateur son ya tan desinformados que se puede añadir al paciente una
cucharadita de veneno sin que pasa nada.
Más gruesa aún su réplica sobre los periodistas asesinados en Irak.

A una referencia al caso de José Couso, el camarógrafo español José Couso
y a sus colegas asesinados por disparos de los blindados norteamericanos
sobre el hotel Palestina de Bagdad, el 8 de abril del 2003, Ménard, de
nuevo, miente fríamente. A la cara. Y con insultos.

«Decididamente, el analfabetismo gana terreno, contesta. Somos una de las
pocas organizaciones que han consagrado meses enteros investigando sobre
lo que pasó en el hotel Palestina. Lo hemos hecho con Jean-Paul Mari,
periodista con el Nouvel Observateur. Tal vez pudiera usted darse la pena
de leer este informe que se encuentra disponible sobre nuestro sitio
Internet».

Ménard omite decir que el informe de RSF sobre los eventos del hotel
Palestina ha sido denunciado por la familia Couso que lo acusa de haberlo
publicado contra su voluntad y con la clara intención de defender a los
intereses norteamericanos. El «investigador» de RSF, Jean-Paul Mari, es un
amigo personal del Teniente Coronel Philip de Camp quien ordenó
personalmente los tiros asesinos. Con increíble cinismo, Ménard pretende
ignorar esa situación.

¿Nancy Pérez? «este nombre no me dice nada»

Sin embargo, cuando se le pregunta si conoce a Nancy Pérez Crespo, quien
declaró en el diario de Miami Nuevo Herald que RSF iba a realizar en París
la parte francesa de su campaña de distribución de folletos contra el
turismo en Cuba, Ménard miente descaradamente:
Nancy Pérez Crespo gerente mafiosa de fondos de la USAID.

En la foto, Nancy Pérez Crespo participando en una campaña anti-cubana en
Praga (República Checa) auspiciada por los círculos atlantistas (OTAN) del
ex presidente checo Vaclav Havel y con la participación de defensores de
la Guerra en Irak, como el ex presidente español Aznar o de extremistas
anti-cubanos como Carlos Alberto Montaner. La República Checa se ha
convertido en el principal aliado ideológico de la administración Bush y
de las redes de Stay-behind.

«Le confieso que este nombre no me dice nada ahora. De todas formas,
nosotros no empleamos a nadie en Miami y, pues, tampoco a esta dama».

Por lo menos confiesa que conoció a Néstor Baguer en La Habana. Baguer, el
viejo y respetado veterano de la prensa cubana, recientemente fallecido,
contaba cómo, a solicitud de los órganos cubanos de seguridad, había sido
«el primer representante de RSF en Cuba», una tarea que le permitió
alcanzar un nivel aún más elevado de confianza con los agentes de
inteligencia de la Sección de Intereses norteamericanos en La Habana.

«Este señor fue nuestro corresponsal durante muchos años antes de que nos
separamos de él», dijo.
Por otro lado, niega mantener relaciones particulares con la disidente
profesional Zoe Valdés.

Hay que recordar acerca de Ménard y sus ingresos que la Commision For
Asistance to a Free Cuba – la famosa Comisión norteamericana de
«transición» -anunció el 6 de mayo último que aumentaría el apoyo «a las
ONG, en determinados terceros países» que se dedican a «poner en relieve
los abusos de los derechos humanos en Cuba como parte de un esfuerzo
amplio para desalentar los viajes de turismo».

La «ONG» de Ménard, radicada en Francia, se consagra precisamente, y casi
sin competencia alguna, a desencadenar campañas orientadas a causar daños
a la industria turística cubana.

También anunció la comisión encabezada por Colin Powell que el presupuesto
de la ayuda a las ONG mercenarias pasó de 7 (siete) a 36 (treinta y seis)
millones de dólares. Un aumento repentino de 29 millones de dólares. Otra
afirmación «relevante» de Ménard en este revelador intercambio.

Un internauta le pregunta qué acción ha realizado RSF a favor de Mumia
Abu-Jamal, el periodista norteamericano encarcelado desde más de 20 años.

Ménard, con todo el cinismo que lo caracteriza contesta: «No hemos hecho
nada y ni haremos nada. No se trata de un tema de libertad de prensa». Así
habla el personaje que toda la prensa comercial francesa celebra…
ocultando sistemáticamente toda referencia a sus lazos bochornosos, tanto
con el patronato francés, los servicios especiales norteamericanos como
con los capos terroristas de la Florida del Sur.

«Reporteros Sin Fronteras» recibe financiamiento de EEUU

Reporteros Sin Fronteras (RSF) es una organización francesa que dice velar
por “la libertad de prensa” en todo el mundo, particularmente en Cuba, y
aunque obtiene bastante financiamiento del gobierno francés, también está
recibiendo plata de la National Endowment for Democracy (NED), un fondo
privado cuyos recursos son aprobados por el Congreso y administrados por
el Departamento de Estado. La NED “promueve la democracia” al gusto
estadounidense en todo el planeta..

22 de marzo de 2005

Ernesto Carmona y Diana Barahona Montevideo (Uruguay)

Reporteros Sin Fronteras (RSF) es una organización francesa que dice velar
por «la libertad de prensa» en todo el mundo, particularmente en Cuba, y
aunque obtiene bastante financiamiento del gobierno francés, también está
recibiendo plata de la National Endowment for Democracy (NED), un fondo
privado cuyos recursos son aprobados por el Congreso y administrados por
el Departamento de Estado. La NED «promueve la democracia» al gusto
estadounidense en todo el planeta…

La organización, conducida por el ex reportero y ex izquierdista Robert
Menard (foto izquierda), también recibía también fondos del Consejo
Económico y Social de Naciones Unidas, pero en julio de 2003 perdió el
reconocimiento del Comité de Organizaciones No Gubernamentales, tras
irrumpir en una sesión de la Comisión de Derechos Humanos con pancartas y
panfletos alusivos a Cuba.

El NED y RSF tienen, además, gran injerencia en Haití y Venezuela. En el
país de Bertrand Arístide, el NED financió los grupos armados de ex
militares duvalieristas que desestabilizaron el país preparando la
invasión franco estadounidense del 29 de febrero de 2004, mientras en
Venezuela tonifica con dólares frescos las actividades de los grupos que
sueñan con la caída de Hugo Chávez e incluso promueven su asesinato.
«Reporteros con camiseta»

A comienzos de 2004, RSF negó su apoyo al periodista mapuche chileno Pedro
Cayuqueo, a pesar de intensas gestiones personales realizadas en su sede
en París y en la sucursal de Madrid, aduciendo que no era un problema de
naturaleza periodística. Cayuqueo es un periodista con formación
universitaria que fue detenido por la policía de Carabineros en la puerta
de la Universidad La Frontera de Temuco mientras vendía a los estudiantes
su mensuario Azkintuwe, que fue secuestrado. La policía de Carabineros
prácticamente le robó 200 ejemplares que jamás fueron devueltos.

La organización de Menard tiene su sede en París, donde sus comunicados de
prensa son distribuidos por Saatchi & Saatchi Worldwide, una corporación
transnacional de publicidad dependiente del Publicis Group SA de Francia,
el cuarto grupo mundial en el negocio de las comunicaciones, cuyo
principal cliente es el Ejército de Estados Unidos.

Publicis es la empresa número uno en publicidad en Francia y la tercera de
Europa. Su avisaje es substancial para la supervivencia de muchos medios
galos, a la vez que asegura la resonancia mediática de RSF. Menard,
asimismo, mantiene corresponsales rentados en diferentes países, como el
periodista Alejandro Jiménez en Chile.

«Debería llamarse “Reporteros con Camiseta”», dijo el periodista chileno
Daniel Yáñez tras dos semanas de infructuosas gestiones en París en favor
de Cayuqueo, en febrero de 2004. Tampoco prosperaron los esfuerzos
hispanos de Tito Drago, corresponsal de Inter Press Service y presidente
honorario del Club de Prensa de España, quien realizó gestiones personales
ante la delegación en Madrid.

La periodista estadounidense Diana Barahona, del Northern California Media
Guild, escarbó información sobre el financiamiento estadounidense de RSF y
cómo éste influye sus políticas de «denuncia» y «vigilancia» de «la
libertad de prensa» en países como Irak, Haití y Venezuela, donde suele
ignorar las violaciones que no son del interés de Estados Unidos (y de
Francia).

Aunque su artículo no menciona los constantes ataques de RSF contra Cuba y
su cabildeo pesado contra variados aspectos de la revolución cubana —no
relacionados precisamente con su concepto de «libertad de la prensa»—
ofrece una descripción detallada sobre su parcialidad en Haití y Venezuela
y cuestiona la credibilidad de sus «reportes» e «informes». Ésta es la
traducción del artículo «Fondos gubernamentales tiñen la objetividad de
grupos de prensa», de Diana Barahona, publicado en el Reportero Gremial de
marzo de 2005 [1] .
¿Quien financia a «Reporteros sin Fronteras»?

Goverment funds color press group’s objectivity
Fuente: The News Paper Guild, marzo 2005
Por Diana Barahona, Northern California Media Guild
Traducción de Ernesto Carmona

En el último año, las historias periodísticas en EE.UU. sobre libertad de
prensa citan cada vez más el trabajo de una organización asentada en
París, Reporteros sin Fronteras (Reporters sans Frontières, o RSF). De
hecho, a pesar de su pequeño tamaño y carencia de directivos de alto
perfil, Reporteros sin Fronteras alcanza casi el mismo reconocido renombre
que el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ) de Nueva York, que
puede jactarse de tener en su junta de directores a Walter Cronkite, Dan
Rather y a Tom Brokaw.

Lo cierto es que RSF abraza muchas causas sentidas por los periodistas
estadounidenses. Por ejemplo, estuvo entre las organizaciones que
exigieron más abiertamente al Pentágono una investigación del ataque al
Hotel Palestina en que inexplicablemente mataron a dos periodistas. Más
recientemente, criticó las demandas judiciales federales dirigidas a
obligar a revelar sus fuentes a Judith Miller, Matthew Cooper y a otros
periodistas.

Pero RSF, a diferencia del CPJ, es financiado sólidamente con subvenciones
del gobierno que plantean interrogantes sobre su objetividad. Y un examen
de cerca a las batallas más sonadas de RSF —y a las otras que ignora—
sugieren con fuerza una agenda política coloreada por la opción de sus
padrinos.

Desafortunadamente, la organización aparece poco dispuesta a tratar estas
inquietudes: El representante de RSF en Nueva York, Tala Dowlatshahi, dio
por terminada una entrevista por teléfono cuando le pregunté si la
organización solicitó el año pasado alguna otra subvención del gobierno de
EE.UU. distinta a la que ya recibe del National Endowment for Democacy
(Fondo Nacional para la Democracia).
RSF en Haití

Quizás sea más notable la obvia parcialidad política del grupo en sus
informes sobre Haití. El 29 febrero de 2004, RSF expresó su apoyo al
derrocamiento franco-estadounidense del presidente haitiano
Jean-Bertrand-Bertrand Aristide, a la misma hora en que recibía del
gobierno francés el 11% de su presupuesto (397.604 euros, o
aproximadamente 465,200 dólares de 2003).

De acuerdo con el periodista y documentalista Kevin Pina, asignad en
Haiti, la organización documentó selectivamente ataques contra estaciones
de radio de la oposición mientras ignoraba otros ataques contra
periodistas y locutores para crear la impresión de una violencia de Estado
patrocinada contra los opositores de Aristide.

RSF culpó a Aristide de los asesinatos sin resolver de dos periodistas,
llamándolo "«depredador de la libertad de la prensa» y celebró su salida
en un artículo de julio de 2004 titulado «Regresa la libertad de prensa:
una victoria que se consolidará». «Nuevos vientos de libertad soplan sobre
las estaciones de radio de la capital», proclamó. Agregó que Aristide
—quien no tenía ningún ejército— planeaba «chamusquear la tierra hasta el
fin», en la crisis que comenzó cuando 300 paramilitares aparecieron
armados con M-16 desde República Dominicana.

Pero RSF mantuvo silencio sobre las consecuencias sangrientas del golpe,
especialmente en los descarados ataques continuos contra periodistas. Por
ejemplo, el grupo no dio la noticia cuando en enero 2005 la policía mató
al reportero de radio Abdias Jean, en los tugurios de Pot-au-Prince, al
igual que en el ataque contra el periodista Raoul Santo-Louis, tiroteado
el pasado febrero, después de recibir amenazas de muerte que ahora lo
mantienen oculto.

En los hechos, a diferencia de su campaña sostenida contra Aristide, RSF
no culpa al actual gobierno de ninguna cosa.

Los puntudos clamores de las historias contadas en la prensa sobre la
pérdida de apoyo de Aristide y la utilización de cuadrillas para
sostenerse en el poder fueron una manipulación diseñada por una oposición
creada por el Departamento de Estado de EE.UU. y por los medios nacionales
e internacionales.

La versión de los medios —y de RSF— rehusó demostrar que Arístide fue un
Presidente con enorme popularidad, realzando sólo a los ciudadanos que
quisieron acabar su mandato.

Los opositores de Aristide efectuaron demostraciones que los medios
cubrían y ampliaban, mientras no hacían caso a las marchas favorables a
Aristide, que eran mucho más grandes. Al mismo tiempo, el movimiento
político más grande del país, Lavalas, fue retratado como una multitud
violenta.
RSF en Venezuela

Reporteros sin Fronteras también ha ido después contra el Presidente
venezolano Hugo Chávez, alegando que amenaza a los medios privados. El
conflicto entre la administración Chávez y los medios viene de antes de
abril de 2002, cuando cuatro estaciones privadas de televisión de
Venezuela ayudaron e incitaron activamente a un golpe militar contra el
gobierno. En la noche del golpe, después de meses de discursos televisivos
anti-Chávez y de llamados para un «gobierno transitorio», la estación de
Gustavo Cisneros fue la sede de las primeras reuniones de los
confabulados, incluyendo al breve dictador Pedro Carmona.

El presidente de la asociación de radiodifusores de Venezuela firmó el
decreto que disolvía a la Asamblea Nacional y durante los dos días
siguientes las estaciones ocultaron información sobre el secuestro del
Presidente y sobre la toma del palacio presidencial por tropas leales
impulsadas por la presencia de centenares de miles de partidarios en las
calles.

Ningún dueño o encargado de la televisión fue procesado, ni perdieron sus
licencias de radiodifusión. Sin embargo, RSF continúa del lado de los
medios privados contra el «autoritarismo» de Chávez.

El 26 de noviembre de 2004, RSF emitió un informe sobre un proyecto de
reforma a los medios propuesto a la Asamblea Nacional de Venezuela
(«Reporteros sin Fronteras critica la amenaza a la libertad de prensa de
la nueva ley»).

Coincidencia o no, el informe apareció apenas dos semanas después que RSF
solicitó un "grant" (subvención) al U.S. National Endowment for Democracy.
Aunque el NED aparece como una agencia privada, su dinero es autorizado
por el Congreso y controlado por el Departamento de Estado.

La abogada de derechos humanos Eva Golinger ha documentado más de 20
millones de dólares otorgados por el NED y el USAID a los grupos y medios
privados de la oposición de Venezuela, incluidos los que lideraron a los
participantes del golpe.

El NED otorgó casi 40.000 dólares a RSF en enero. Aunque los grupos de
derecha critican a Chávez desde antes de la época del golpe de 2002, las
donaciones monetarias de una agencia oficial de EE.UU. apuntando al
Presidente venezolano por un cambio de régimen plantean preguntas sobre la
independencia de RSF, así como su buena voluntad para criticar a sus
benefactores.
RSF en IraK

Eso nos trae a IraK y al Informe 2004 de RSF sobre la invasión y sus
consecuencias, que es trepadora y contradictoria. Divulga, por ejemplo,
que el derrocamiento de Hussein «abrió una nueva era de libertad… para
los periodistas iraquíes», mientras el International News Safety Institute
(Instituto Internacional para la Seguridad del Periodismo) informa que han
muerto 44 periodistas iraquíes y personal de apoyo mientras cubrían el
conflicto desde que comenzó hace dos años.

Igualmente, RSF afirma que el bombardeo al Ministerio de Información —un
crimen de guerra bajo la Convención de Ginebra— puso término a «décadas de
cero libertad de prensa». El informe del INSI contiene 11 páginas que
detallan a periodistas muertos, heridos, desaparecidos y encarcelados.

Para su crédito, el informe INSI no blanquea la matanza por fuerzas de
EE.UU. de cinco periodistas extranjeros o los ataques de misil de EE.UU.
contra l cadena de televisión Al Jazeera y Abu Dhabi TV. Pero éstos y
otros ataques contra la prensa en Irak, tal como el cierre del Al Jazeera,
al parecer no han lastimado demasiado gravemente la posición de EE.UU. en
el ranking de RSF sobre países con libertad de prensa, actualmente en la
razonable y respetable posición 17. En comparación, Venezuela es una de
las más bajas de la lista con el número 77.

Y un ejemplo que dice cómo RSF apaga sus críticas a las políticas de
EE.UU. es la manera cómo ha respondido a la abducción del camarógrafo Sami
Al Haj, de Al Jazeera. Al Haj desapareció en diciembre de 2001, mientras
cumplía una asignación en Afganistán, y terminó ubicado en el campo de
concentración de EE.UU. en Guantánamo, en donde permanece hasta el día de
hoy.

Al Haj no solamente ha desaparecido físicamente, también desapareció del
sitio web de RSF, en donde fue mencionado sólo una vez en un comunicado de
prensa del 27 de enero sobre Al Jazeera. Por el contrario, RSF emprende
rutinariamente campañas de alto perfil en nombre de los periodistas
europeos secuestrados por los combatientes de la resistencia iraquí.

Ernesto Carmona es consejero nacional del Colegio de Periodistas de Chile
y secretario ejecutivo de la Comisión Investigadora de Atentados a
Periodistas (Ciap) de la Federación Latinoamericana de Periodistas
(Felap).

Cuando Reporteros Sin Fronteras encubre a la CIA

Reporteros Sin Fronteras goza, en Francia, de una honorable reputación,
aún cuando diversos medios latinoamericanos acusan a la organización de
estar a sueldo del binomio NED/CIA. RSF recauda entre el público francés
más de dos millones de euros al año para acudir en auxilio de los
periodistas oprimidos en el mundo. En realidad, sólo el 7% del presupuesto
general de RSF está dedicado a esta tarea que es su principal misión. Su
verdadera actividad, desde que firmó un contrato con la maquinaria de
propaganda de Otto Reich, es la lucha contra los regímenes progresistas
latinoamericanos (Cuba, Haití, Venezuela).

27 de abril de 2005

Thierry Meyssan París (Francia)

Durante los procesos de La Habana, en 2003, Néstor Baguer impugnó
públicamente a Robert Menard, acusándolo de complicidad con los servicios
secretos estadounidenses. En la misma época, Reporteros Sin Fronteras
(RSF), cuyo director ejecutivo es Robert Menard, llevó a cabo una campaña
contra el gobierno cubano, al que acusa de encarcelar periodistas
disidentes. Desde entonces, la polémica no dejó de avivarse hasta que la
periodista norteamericana Diana Barahona, del grupo de prensa Northern
California Media Guild, dio un nuevo paso al acusar a Reporteros Sin
Fronteras de ser financiada por el binomio NED/CIA y de escribir sus
informes bajo la influencia de la administración Bush.

Se escribió y se publicaron artículos en la Red Voltaire al respecto y de
aquella controversia. Pero el trabajo del canadiense, Jean-Guy Allard, y
las verificaciones de nuestra oficina francesa demuestran que el
financiamiento directo de RSF por parte de la NED/CIA es ocasional y
reciente, de modo que no puede haber tenido influencia sobre su actividad
pasada. Nuestras excusas, en ese sentido a Reporteros Sin Fronteras.

Lamentamos de no haber explicado más detalladamente las cosas para evitar
malas interpretaciones, pero sobre todo lamentamos que esto estos errores
o falta de precisión hayan ocultado hasta ahora hechos sumamente
sorprendes, los cuales explicaremos debidamente a continuación.

Inicialmente concebida para enviar a periodistas (reporteros) a brindar
testimonio sobre la acción o labor de diversas ONG humanitarias,
Reporteros Sin Fronteras evolucionó para convertirse en una organización
internacional de apoyo a periodistas reprimidos.

Esta asociación fue reconocida como de utilidad pública en decreto emitido
por el primer ministro francés Alain Juppé el 19 de septiembre de 1995,
estatus que le permitió un más fácil acceso al financiamiento público, el
cual representa 778,000 euros (un euro= 1.30 US dólares actualmente) [1]
según las últimas cuentas publicadas por dicha organización.

Este financiamiento proviene de los servicios del primer ministro francés,
del Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia, de la Agencia
Intergubernamental de la Francofonía, de la Comisión Europea, de la
Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) y de la
UNESCO.

Reporteros sin Fronteras cuenta igualmente con el mecenazgo privado (FNAC
-cadena de librerías en Europa-, CFAO, Hewlett Packard, Fundación
Hachette, Fundación EDF -Electricidad de Francia-, etc.) que le aporta
unos 285,000 euros. Sin embargo, la mayor parte de su presupuesto proviene
de la generosidad pública, especialmente de la venta del álbum anual por
la libertad de prensa y de operaciones especiales, que representan en
total 2’125,000 euros de un presupuesto total de 3’474,122 euros.

Ahora bien, la actividad concreta de Reporteros Sin Fronteras está muy
alejada de lo que creen financiar los donantes. El fondo de asistencia a
los periodistas oprimidos, o sea, el pago de honorarios de los abogados de
periodistas encarcelados, el apoyo material a sus familias, el desarrollo
de las Casas de Periodistas, todo eso, que representa el centro de la
actividad oficial de la organización y la razón de ser de la generosidad
del público, sólo recibe el… ¡7% del presupuesto general! Ha leído bien:
por cada euro donado para los periodistas oprimidos, únicamente siete
centavos llegan a su destino.

Entonces ¿a dónde va el resto?

La verdadera actividad de Reporteros Sin Fronteras es organizar campañas
políticas contra objetivos determinados, campañas que serían legítimas si,
al igual que la Fundación Soros [2], no manipulara la libertad de prensa
al punto de evocarla para justificar graves violaciones del derecho
internacional.

A modo de ejemplo, RSF aplaude el secuestro del presidente constitucional
de Haití por parte de las Fuerzas Especiales norteamericanas, con el apoyo
logístico de Francia [3], debido a que Jean-Bertrand Aristide habría sido
un «depredador de la libertad de prensa», calificativo que tiene como
basamento una visión incompleta de los acontecimientos con vistas a
mostrar al presidente haitiano como alguien que ordenaba asesinatos de
periodistas.

Debe observarse que Reporteros Sin Fronteras apoyaba así mediáticamente
una operación en la que el gobierno francés se había equivocado, aún
cuando el propio gobierno subvencionaba a la organización.
Una campaña de RSF contra Cuba
Réalisada por la agencia Rampazzo & Associés

El carácter ideológico de las campañas de Reporteros Sin Fronteras llega
por momentos al ridículo. De este modo, la organización se mostró
indignada por el proyecto de ley venezolano tendiente a someter a los
medios al derecho general.

Sin embargo, no ha expresado preocupación alguna ante el papel del magnate
de los medios audiovisuales Gustavo Cisneros y de sus cadenas de
televisión en la tentativa de golpe de Estado militar que trató de
derrocar al presidente constitucional Hugo Chávez [4].

Es en definitiva alrededor de Cuba que se ha cristalizado la polémica dado
que RSF ha hecho de la denuncia del régimen castrista el eje principal de
sus campañas. Según la organización, los 21 periodistas encarcelados en la
isla habrían sido acusados abusivamente de espionaje a favor de Estados
Unidos cuando en realidad serían víctimas de la represión gubernamental.
Para luchar contra ese gobierno, RSF organizó diversas manifestaciones,
entre ellas una que acabó mal, el 14 de abril de 2003, ante la embajada de
Cuba en París.

En su entusiasmo, la organización perturbó igualmente el período de
sesiones de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra. Sus
militantes insultaron a la presidenta de la Comisión de nacionalidad libia
e importunaron a diplomáticos, lo que provocó la suspensión por un año de
su estatus de observador en el Consejo Económico y Social (ECOSOC) de la
ONU.

Robert Menard no ha dejado de estigmatizar los desvaríos de esta comisión,
que se encuentra según él en manos de los especialistas en violar los
derechos humanos. Sin embargo, las sanciones contra RSF fueron votadas por
Estados perfectamente democráticos como África del Sur, Brasil o Benin.

Interrogado telefónicamente, Robert Menard rechaza las acusaciones según
las cuales RSF ha sido comprada por el dinero de la NED/CIA [5] para
llevar a cabo una campaña contra Cuba. Explica que la organización
solicitó una subvención de la agencia norteamericana para ayudar a los
periodistas oprimidos en África y que en definitiva recibió nada más que
40,000 dólares a mediados de enero de 2005, de lo cual tomamos nota…

Durante la conversación, Menard rechaza también las acusaciones de nuestro
colaborador Jean-Guy Allard, quien es además periodista del semanario
cubano Granma Internacional.

En su trabajo El Dossier Robert Ménard. Por qué Reporteros Sin Fronteras
se ensaña con Cuba (ver abajo imagen), Allard relata los estrechos
vínculos personales que mantiene el director ejecutivo de RSF con los
círculos de la extrema derecha anticastrista de Miami, especialmente con
Nancy Pérez Crespo. Alzando la voz nos acusa de proyectar presupuestos
ideológicos sobre las cosas, mientras que él y su organización estarían
actuando con la mayor neutralidad, para luego acusarnos de dar crédito a
la «propaganda comunista» (sic).

Une simple verificación arrojó que es cierto que Robert Menard frecuenta
la extrema derecha de Miami, como también es cierto que RSF está siendo
financiada por el lobby anticastrista para que haga campaña en contra de
Cuba.

En 2002, Reporteros Sin Fronteras firmó con el Center for a Free Cuba un
contrato cuyos términos no se conocen y recibió después una primera
subvención de 24,970 euros. Esa subvención aumentó a 59,201 euros en 2003
y se desconoce su monto de 2004.

El Center for a Free Cuba es una organización creada para derrocar a la
revolución cubana y restaurar el régimen de Batista [6]. Lo preside el
propietario de Rones Bacardí, lo dirige el ex terrorista Frank Calzon y
está adscrito a una dependencia de la CIA, la Freedom House [7].

El contrato de Reporteros Sin Fronteras con el Center for a Free Cuba fue
negociado en 2001 con el entonces responsable del mismo: Otto Reich, el
campeón de la contrarrevolución en toda América Latina [8]. El mismo Otto
Reich, convertido en subsecretario de Estado para el hemisferio
occidental, fue el organizador del frustrado golpe de Estado contra el
presidente electo Hugo Chávez; más tarde, entonces como emisario especial
del presidente Bush, supervisó la operación de secuestro del presidente
haitiano Jean-Bertrand Aristide.

RSF es un 7% de apoyo a los periodistas oprimidos y el 93% de propaganda
imperial estadounidense.

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